Hermoso departamento 3 ambientes con balcón y terraza propia en el barrio de Villa Ortuzar.
3er piso al contrafrente y terraza propia en el 4to piso.
Opción de comprar cochera en el mismo edificio.
El edificio de viviendas de Estomba 1069 parte de una idea
integradora entre arquitectura y ciudad. Su fachada continua se
resuelve como un sistema ventilado, compuesto por distintos
elementos de cerramiento que regulan la permeabilidad del
conjunto, filtran luz, aire y visuales, ordenan la modulación,
controlan el asoleamiento y mejoran el confort interior. Este
sistema se extiende hacia el interior del lote y el espacio libre
de manzana, lo que asegura una lectura unitaria del proyecto.
El nivel de acceso se concibe como un umbral urbano: despeja
la planta baja e incorpora el verde a la experiencia diaria. De
este modo, el edificio se vincula con la ciudad desde una escala
peatonal y humana, y refuerza la relación entre arquitectura,
espacio urbano y vida diaria
Con muy pocas unidades, Estomba 1069 propone una forma de
habitar que se aleja del modelo tradicional de edificio en altura y
se acerca a la experiencia de vivir en una casa. La baja densidad,
la organización del edificio y la presencia de patios y espacios
abiertos priorizan la calidad del espacio por sobre la cantidad
construida.
Las circulaciones exteriores, los palieres abiertos y la escalera
iluminada y ventilada naturalmente se conciben como espacios
intermedios, donde el recorrido cotidiano se da siempre en
contacto con el exterior, la luz y el verde. Estos ámbitos no son
simples zonas de paso, sino extensiones del espacio doméstico
que aportan una dimensión más cercana y comunitaria al conjunto.
Cada vivienda se concibe como un espacio flexible y
personalizable, pensado para adaptarse a distintos modos de
vida. La relación directa con el exterior, la ventilación cruzada
y la iluminación natural en todos los ambientes refuerzan una
experiencia de confort similar a la de una casa individual, dentro
de una tipología colectiva.
Estomba 1069 es, en definitiva, una arquitectura pensada para
habitar con calma: un edificio pequeño, preciso y cuidado, donde
la ciudad, el espacio doméstico y la vida cotidiana se articulan
con claridad.